“Un producto no es un negocio”
Palau 5 de la Fira de Barcelona. Planta baja. 16:30h de la tarde. Los empresarios vuelven a hacer cola para la sesión de coaching y la de speed dating. Por la mañana, el espacio del BIZBarcelona dedicado a la financiación era un hervidero. Entre 200 y 300 personas se han acercado a preguntar cómo tienen que dirigirse a los inversores, qué tienen que contarles para que decidan apostar por un proyecto. “Había gente de aquí y gente de fuera que se ha interesado básicamente por la dinámica del speed dating, que son entrevistas en las que se dispone de 4 minutos para contar a un inversor cuál es el diferencial de un producto o servicio, a qué mercado va dirigido y qué beneficios propone”, cuenta Lluc Díaz, de KIMbcn, sociedad impulsada por la Cámara de Comercio de Barcelona y el Centro Tecnológico LEITAT, cuyo objetivo es promover la valorización y la transferencia de tecnología.
“Una idea no vale nada. Lo que cuenta es su implementación. Y un producto no es un negocio. Lo que importa es lo que puedes hacer con él”, subraya Martí Dalmases, también de KIMbcn, que confiesa tener experiencia tanto en el bando de los inversores como en el de los que buscan financiación. No es fácil, admite. “Muchos empresarios tienen tendencia a centrarse demasiado en el aspecto tecnológico cuando lo que quiere el inversor es saber con qué va a ganar dinero”, continua. Luego, “tampoco son conscientes de que el objetivo último del inversor es vender”. “Cuesta que entiendan que es mejor tener un 5% de algo muy grande que un 95% de nada”, continúa.
El experto añade que “muchos proyectos fracasan porque tienen al frente a un líder egocéntrico que no es consciente del recorrido que le queda por hacer” y porque, muchas veces, los empresarios defienden “un valor pre-money de la empresa muy alto y sólo ceden cuando no tienen dinero”. “¡Hay que ir a buscar dinero cuando se tiene!“, sentencia Dalmases. “Es como jugar al póker”, aunque llega un momento en el que hay que enseñar las cartas.





